Cuéntame un cuento.es Cuéntame un cuento.es ¡las increibles aventuras del Hombre Pelo!

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Pelo estaba en el bosque con Letisia, la niña que vivía con los cómicos. De pronto, aparecieron unos lobos que se querían comer a Dandy, un cervatillo perdido. Pablum, el mago de los cómicos sacó dos antorchas y los lobos huyeron.


En cuanto los lobos se fueron, Pablum hizo desaparecer las antorchas de fuego, igual que habían aparecido. Pelo, Letisia, Ciervo y Dandy estaban alucinados con la magia salvadora de Pablum. Empezaron a aplaudirle y a gritar "¡Bravo, bravo!..". Ciervo y Dandy golpeaban el suelo con sus patas, para agradecerle lo que había hecho. Luego se dieron la vuelta y desaparecieron entre los árboles del bosque.

 

Pablum hizo un chasquido con los dedos y apareció Alfombra Mágica, la amiga de Pelo, que también era amiga del mago. Se subieron todos en ella y les preguntó ¿queréis volar?. A lo que todos respondieron "¡Síiiiiiiiii!".

 

Este viaje no iba a ser un viaje cualquiera. No. Iba a ser un viaje a través del tiempo.

 

Alfombra venía de un país muy antiguo que algunos llamaban Persia. Allí se fabricaban muchas alfombras. Unas eran para que el suelo estuviese caliente en invierno y poder andar descalzo sobre ellas. Y otras, muy pocas, las hacían con el poder mágico de volar. Por eso, Pablum el mago, era amigo de Alfombra. Se habían conocido en un Encuentro Universal de Magia que se hacía en Marte. Sí, en Marte. Y otras veces en Júpiter. Y, por supuesto, en la Luna. Siendo mago puedes hacerlo donde te de la gana.

 

Pelo y Letisia se dieron cuenta de que el bosque se iba quedando cada vez más abajo. Parecía muy pequeñito. En el pueblo se veían las carretas de los cómicos. Después entraron en lo que parecía una nube. Un instante después volvían a bajar y ya no había ni pueblo ni carretas. Unos animales enormes se peleaban entre grandes rugidos. Sus cuellos larguísimos se movían en el aire intentando esquivar a su rival.

 

Letisia gritó: "¡Dinosaurios, son dinosaurios!. ¡Mi profe de Historia me los enseñó en un libro!" . Pelo pensó que eso no podía ser, que los dinosaurios habían desaparecido hacía millones de años. Seguramente era el rodaje de una película y, en cualquier momento, aparecerían los actores. Pero no fue así.

 

Alfombra aterrizó a cierta distancia para que no fuese peligroso. Pero uno de los dinosaurios hizo un giro con su cabeza, con tanta fuerza, que se le escapó un moco, que parecía sopa sucia. El moco voló hacia donde estaban nuestros amigos. Todos se agacharon. Justo a tiempo para que no les diese de lleno. Se fue a estrellar contra una pared de tierra que tenían detrás. Como era un moco enorme les salpicó. "¡Qué asco!", dijeron todos, excepto Pablum, que pensó lo divertido que sería hacer algo así, pero que no manchase, para poder jugar con ello. Hasta se le ocurrió el nombre que le pondría, Moquiblú. Cuando volviesen, empezaría a trabajar en la idea.

 

Los dinosaurios seguían a lo suyo, pelearse. Alfombra pensó que era mejor elevarse, por si se escapaba otro moco. Así que, al grito de "¡Arriba!", todos se subieron encima y volvieron a ver como todo se hacía pequeño.

 

A Pelo le pareció que viajaban hacia el Sol. Una luz cegadora les hizo taparse los ojos a todos los viajeros. Cuando se los destaparon pudieron ver que ya no había dinosaurios, sino una especie de naves voladoras, mezcla de nube y avión. Dentro se veían como sombras moviéndose. Probablemente pasajeros. En el suelo se veían otra clase de nubes quietas.

 

Alfombra, que ya había hecho esto muchas veces, les comunicó que estaban en el futuro. Y que las personas se podían mezclar entre si y separarse, como lo hacían las nubes. Ya no necesitaban aviones para viajar, porque bastaba con unirse para elevarse, y así poder ir a donde quisieran. "¡Me encanta!", dijo Letisia, que estaba harta de lo lentas que iban las carretas.

 

Justo cuando estaba pensando esto, Alfombra decidió irse. ¿Dónde o cuándo estaban ahora?.

 

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Texto: Pedro Pérez Gómez

Ilustración: Cristina Llorente López

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